Estrenada en Berlín en 1928, La ópera de los tres centavos nació para sacudir conciencias. La alianza entre Brecht y Weill rompió los códigos del teatro musical burgués, apostando por una estética popular, cargada de sátira, jazz y denuncia social. La historia de Mackie Navaja (Coque Malla), un criminal que sobrevive explotando un sistema corrupto, se convirtió en un espejo implacable de la hipocresía capitalista.

