Con una estética cercana a la ciencia ficción y al universo de la música electrónica, Elvi Balboa desarrolla una creación física, hipnótica y radicalmente contemporánea que explora conceptos como la resistencia, la recuperación y la relación entre individuo y colectividad. La pieza sitúa al cuerpo en el límite, oscilando entre impulso y fatiga, entre control y vértigo.

